La selección de Estados Unidos tuvo un estreno soñado en la Copa del Mundo de 2026 al imponerse con contundencia por 4-1 a Paraguay en el SoFi Stadium de Los Ángeles, resultado que lo coloca como líder provisional de su grupo y confirma sus aspiraciones de protagonismo en el torneo que organiza junto a México y Canadá.
Impulsado por una afición que llenó las tribunas, el conjunto dirigido por Mauricio Pochettino mostró un futbol dinámico, agresivo y efectivo desde los primeros minutos. La presión estadounidense dio frutos rápidamente cuando el paraguayo Damián Bobadilla marcó en propia puerta al minuto 7, adelantando a los locales en el marcador.
Con Paraguay aún tratando de acomodarse en el partido, apareció Folarin Balogun para convertirse en la gran figura de la noche. El delantero firmó un doblete con anotaciones al minuto 31 y en tiempo agregado de la primera mitad, permitiendo que Estados Unidos se fuera al descanso con una cómoda ventaja de 3-0.
La Albirroja intentó reaccionar en la segunda parte y encontró el descuento gracias a Maurício Magalhães al minuto 73, devolviendo algo de esperanza a los sudamericanos. Sin embargo, los anfitriones mantuvieron el control del encuentro y sentenciaron la goleada en los minutos finales con un gol de Giovanni Reyna en tiempo de compensación.
Además del resultado, el encuentro dejó actuaciones destacadas por parte de Christian Pulisic, quien lideró el ataque estadounidense durante la primera mitad, así como de Chris Richards, pieza clave en la salida defensiva del equipo.
La victoria representa un inicio ideal para Estados Unidos, que disputa su primer Mundial como anfitrión desde 1994 y busca aprovechar la localía para realizar la mejor actuación de su historia en una Copa del Mundo. El resultado también significó la mayor cantidad de goles anotados por la selección estadounidense en un partido mundialista.
Por su parte, Paraguay, que regresó a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia, quedó obligado a sumar en sus próximos compromisos para mantener vivas sus aspiraciones de avanzar a la fase de eliminación directa.
Con una actuación convincente y un ataque que lució inspirado, Estados Unidos envió un mensaje al resto de los participantes: los anfitriones no solo quieren organizar la fiesta mundialista, también pretenden ser protagonistas dentro de la cancha.
