La japonesa Naomi Osaka impuso su ley al ejecutar seis saques directos y 22 golpes ganadores para imponerse a la estadounidense Jennifer Brady, que se estrenaba en final Grand Slam, por en un 6-4 y 6-3 que le sirvió para levantar su segundo título en el Abierto de Australia.
“No pude jugar mi último Grand Slam con público, así que ver a toda esta gente en la grada significa mucho para mí”, comentó tras cerrar una final que duró una hora y cuarto.
