El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, aseguró que España no participará ni respaldará una ofensiva militar contra Irán, en respuesta a los señalamientos y presiones del mandatario estadounidense Donald Trump, en el contexto de la escalada de tensión en Medio Oriente.
En una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa, Sánchez fue tajante al resumir la postura de su gobierno con un mensaje claro: “No a la guerra”. El jefe del Ejecutivo español afirmó que su país no será cómplice de una acción que considere perjudicial para la estabilidad internacional, subrayando que la política exterior española se rige por el respeto al derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
La postura se da luego de que Trump criticara públicamente a España por negarse a facilitar apoyo logístico o el uso de bases militares en territorio español ante una eventual ofensiva contra Irán. El presidente estadounidense incluso advirtió sobre posibles consecuencias en el ámbito comercial si Madrid mantiene su negativa.
Sánchez defendió que la posición española no implica respaldo al régimen iraní, sino un rechazo a una escalada bélica que podría tener consecuencias imprevisibles en la región y en la economía global. Además, recordó las lecciones de conflictos pasados en Medio Oriente, como la guerra de Irak en 2003, al advertir sobre los costos humanos y políticos de intervenciones militares prolongadas.
El mandatario también reconoció que la tensión diplomática con Washington podría generar impactos económicos, por lo que su gobierno analiza medidas para proteger a empresas y ciudadanos ante posibles represalias comerciales.
Con esta postura, España se suma a los llamados internacionales a privilegiar la vía diplomática en un momento de alta volatilidad geopolítica, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos en Medio Oriente.
