Rusia comenzó una serie de ejercicios nucleares estratégicos que se desarrollarán durante tres días y que incluyen el despliegue de miles de militares, submarinos, bombarderos y sistemas de misiles con capacidad nuclear.
El Ministerio de Defensa ruso informó que las maniobras forman parte de un entrenamiento estratégico para evaluar la preparación de las fuerzas de disuasión nuclear ante posibles amenazas externas.
De acuerdo con las autoridades rusas, en los ejercicios participan más de 64 mil elementos militares, además de miles de unidades de equipo bélico, buques de guerra, aeronaves y submarinos estratégicos.
Las maniobras incluyen simulaciones de lanzamiento de misiles balísticos y de crucero, así como operaciones coordinadas entre las Fuerzas de Misiles Estratégicos, la Armada y la aviación de largo alcance.
El gobierno ruso confirmó que parte de las actividades se desarrollan en coordinación con Belarus, aliado estratégico de Moscú donde Rusia mantiene armamento nuclear táctico desplegado desde hace varios años.
La cooperación militar entre ambos países ha aumentado en medio de la guerra en Ucrania y del deterioro de relaciones con Occidente.
El inicio de los ejercicios ocurre en un contexto de alta tensión internacional derivada del conflicto en Ucrania, los ataques con drones sobre territorio ruso y el incremento de la actividad militar de la OTAN en Europa del Este.
Analistas consideran que las maniobras también representan una demostración de fuerza por parte del Kremlin frente a Estados Unidos y sus aliados.
Las prácticas militares se realizan además tras la expiración del tratado New START, último acuerdo de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos.
La finalización del pacto elevó la preocupación internacional sobre una posible nueva carrera armamentista entre las principales potencias nucleares del mundo.
El arranque de los ejercicios coincidió con el viaje del presidente Vladimir Putin a China para reunirse con Xi Jinping, encuentro que ocurre en medio del fortalecimiento de la relación política y militar entre Moscú y Pekín.
Mientras tanto, gobiernos occidentales y organismos internacionales mantienen vigilancia sobre el desarrollo de las maniobras debido a la magnitud del despliegue estratégico ruso.
