El gobierno de Rusia alista el envío de un segundo buque con petróleo hacia Cuba, en un intento por aliviar la crisis energética que enfrenta la isla, marcada por apagones y escasez de combustible.
Este nuevo cargamento se da tras la reciente llegada de un primer petrolero ruso, que permitió reforzar temporalmente la generación eléctrica en territorio cubano. De acuerdo con autoridades rusas, el envío forma parte de su apoyo continuo a La Habana ante las dificultades en el suministro energético.
La operación ocurre pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos, que mantiene restricciones sobre el comercio energético con Cuba. No obstante, Washington ha señalado que algunos envíos pueden ser evaluados bajo criterios específicos, sin que ello implique un cambio en su política hacia la isla.
El suministro de crudo se ha convertido en un elemento clave dentro de la actual crisis cubana, donde la falta de combustible ha impactado tanto en la producción eléctrica como en el abasto de bienes básicos.
Con este segundo envío, Moscú refuerza su relación con La Habana y su presencia en la región, en un contexto internacional donde la energía juega un papel estratégico en las tensiones geopolíticas.
