Las protestas estudiantiles que se han extendido por Francia subieron de intensidad este martes 6 de octubre, luego de que algunos grupos de manifestantes se enfrentaran con las fuerzas de seguridad en distintas ciudades del país.
Durante la jornada, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a grupos considerados violentos en ciudades como París, Estrasburgo, Rennes y Toulouse. En otros puntos, las movilizaciones se desarrollaron de manera mayoritariamente pacífica.
Las manifestaciones comenzaron a mediados de septiembre por reclamos relacionados con las condiciones de los centros educativos. Los estudiantes denuncian falta de personal, aulas saturadas, problemas de infraestructura y una elevada carga académica.
La movilización alcanzó este martes una dimensión nacional. El Ministerio del Interior contabilizó alrededor de 256 mil personas en las calles, mientras que las organizaciones estudiantiles elevaron la cifra a 450 mil. En París, las autoridades reportaron 56 mil manifestantes.
La respuesta policial ha generado cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos. Amnistía Internacional acusó a las autoridades de emplear una respuesta desproporcionada y pidió garantizar el derecho de los jóvenes a manifestarse pacíficamente.
La tensión aumentó después de varios incidentes registrados durante las movilizaciones. De acuerdo con el Ministerio del Interior, 488 personas fueron detenidas este martes y 43 integrantes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos. Desde el 28 de septiembre, las autoridades contabilizan más de 6 mil 500 personas detenidas en relación con el movimiento.
Uno de los casos que ha generado mayor controversia es el de Eden, un estudiante de 14 años que resultó gravemente herido en el rostro durante una protesta en Saint-Ouen-l’Aumône. El policía que realizó el disparo con un lanzagranadas fue puesto bajo investigación judicial por presunta violencia cometida por un agente de la autoridad y quedó sujeto a control judicial.
El gobierno francés sostiene que las fuerzas de seguridad han actuado de manera proporcional y ha rechazado las acusaciones de una política de represión contra los estudiantes. Al mismo tiempo, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció medidas para atender algunas de las demandas del movimiento, entre ellas cambios relacionados con la orientación educativa y espacios de diálogo dentro de las escuelas.
La crisis mantiene bajo presión al gobierno francés, mientras las protestas continúan y las autoridades buscan contener los enfrentamientos sin frenar las movilizaciones estudiantiles.
