Los perritos han demostrado que son leales en todo momento, tal es el caso de Mino, una perrita que lleva tres años pegada a la tumba de su dueño, un pequeño que murió ahogado en un canal cerca de su casa, en el sur de Vietnam
El lomito y el pequeño eran inseparables, es por ello que no se olvida de él.
La familia comenta que Mino tiene su pelaje de color negro azabache y clarea en la parte trasera del lomo, donde adquiere tonos marrón descolorido, esto provocado por las largas horas bajo el sol y la lluvia sobre la tumba del niño fallecido.
“Siempre entra en casa un par de horas al mediodía y después vuelve a salir, aunque haga mucho sol o llueva. A veces incluso pasa toda la noche. La perrita no ladra ni aúlla sobre el sepulcro, simplemente se recuesta y permanece allí la mayor parte del día. A veces, recoge algo de comida o alguna fruta y la deja junto a la tumba”, comentó el padre del pequeño.
Esta historia demuestra que el amor incondicional de los perritos va más allá de la muerte.
