Nueve personas murieron tras recibir vacunas contra la gripe en Corea del Sur la semana pasada, lo que hace dudar sobre su seguridad justo cuando se amplía el programa de inoculación estacional para evitar posibles complicaciones del Covid-19.
Sólo el miércoles se informaron cinco nuevos decesos, pero las autoridades no planeaban suspender el programa de vacunación, a menos que las pesquisas -incluidas autopsias- revelen un vínculo que hallazgos preliminares no han mostrado.
“Reconsideramos si es apropiado seguir con la vacunación o suspender y esperar resultados. Concluimos que las muertes no tenían relación directa con la vacunación dados los datos limitados que tenemos ahora y sin informes post mortem detallados”, dijo el funcionario de salud Kim Joong-gon.
Kim indicó que una pesquisa preliminar sobre seis infracción que cinco tenían condiciones subyacentes. Los funcionarios de salud también dijeron que no se encontraron sustancias tóxicas en la misma vacuna administrada a otras personas.
A medida que se acerca el invierno boreal, el país planea vacunar a 30 millones de personas en un intento por evitar que el sistema de salud se vea sobrecargado por pacientes con influenza y exposición al COVID-19.
