¡No voy a mandar a mi hijo a clases!

Luis Gabriel Velázquez

Anoche platiqué, como todos los días, con quienes me hace el enorme, enorme y gigante favor de ver el corte informativo de las 19:00 horas.

La respuesta ante mi pregunta sobre si “mandarían a sus hijos de regreso a clases presenciales” fue un rotundo NO.

Y o es que estuvieran muy seguros de hacerlo, me confiaron en sus comentarios. Sino que por lo menos querían ver como funcionaba.

Tras el anuncio de este lunes, sobre la entrada de la tercera ola de contagios, la percepción cambió.

“Prefiero que se sigan en línea”, fue lo leí.

La SEP calculó que para agosto todo estaría medianamente normal, y no metían, al menos en Puebla.

Pero los que no se vacunaron y la variante Delta tiraron todos los pronósticos.

No se ustedes, pero me parece que los salones lucirán semi vacíos el resto del año, pensando que las clases con alumnos, se retomen a pesar del alza en contagios.

La vida académica del nivel básico parece ya no medirse en lo aprendido, sino en la costumbre de prender una computadora y medio entender, medio aprender y medio evaluar.

El regreso a clases presenciales está en riesgo. Pero la pauta, la marcarán los padres de familia.

No habrá poder humano que pueda obligar a clases presenciales obligatorias o a un nuevo confinamiento.

La opción es sencilla, o me muero de covid o me muero de hambre.