Un devastador sismo de 7.8 sacudió a Turquía y Siria, el cual se sintió incluso hasta Groenlandia.
Además, fue seguido por otro sismo de 6.7, así como un tercero de 7.5 grados, según el registro de la agencia sismológica USGS, de los Estados Unidos.
Este hecho ha dejado más de dos mil 300 muertos y miles de personas heridas, algunas de las cuales fueron rescatadas de entre los escombros.
Es muy probable que el balance se agrave rápidamente, teniendo en cuenta el número de edificios derrumbados en las ciudades más afectadas, como Adana, Gaziantep, Sanliurfa y Diayarbakir, en el sureste de Turquía.
Debido a la hora en que ocurrió el sismo, de madrugada, la mayoría de la gente estaba durmiendo en sus casas.
