México atraviesa una crisis de desabasto de medicamentos para tratar enfermedades mentales, cáncer y dolores crónicos, que afecta a miles de pacientes que no pueden acceder a sus tratamientos.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha sido criticada por su gestión de la situación y por la clausura de plantas de producción de Psicofarma, una empresa proveedora de psicofármacos y opioides, por irregularidades sanitarias.
Ante este panorama, la Cofepris anunció la autorización de 23 nuevos medicamentos y 153 nuevos dispositivos médicos en los primeros 15 días de marzo, con el fin de agilizar el registro sanitario y ofrecer más alternativas a los pacientes.
Sin embargo, organizaciones civiles y médicos especialistas consideran que estas medidas son insuficientes y que no resuelven el problema de fondo, que es la falta de coordinación entre las instituciones de salud y la industria farmacéutica12.
