El gobierno de Puebla dio a conocer que empresas vinculadas al empresario Ricardo Salinas Pliego habrían buscado firmar contratos con la administración estatal por un monto aproximado de 2 mil 350 millones de pesos, lo que habría derivado en tensiones con la televisora TV Azteca.
Entre los proyectos planteados se encontraba la implementación de una infraestructura tecnológica conocida como “Red Dorsal”, cuyo costo estimado rondaba los 2 mil millones de pesos, además de otros servicios complementarios relacionados con plataformas digitales, servidores y conectividad para oficinas gubernamentales.
Dentro de las propuestas presentadas al gobierno poblano se incluían contratos para compra de servidores, software, digitalización de documentos y seguros, así como proyectos tecnológicos para dependencias estatales. Entre los planteamientos figuraban servicios de internet para oficinas gubernamentales y la digitalización de archivos de instituciones públicas.
Según la versión del gobierno estatal, tras la negativa comenzaron a difundirse contenidos críticos contra la administración del gobernador Alejandro Armenta Mier en espacios informativos de TV Azteca.
Ante esta situación, autoridades estatales señalaron que no destinarán recursos públicos a contratos que no se consideren prioritarios para la administración, y reiteraron que su postura es mantener un manejo responsable del presupuesto.
Además, se contemplaban otros contratos relacionados con compra de servidores, software, digitalización de documentos, servicios de internet para dependencias estatales y seguros, así como proyectos tecnológicos para distintas áreas del gobierno.
Según las versiones difundidas, el gobierno estatal decidió no concretar ninguno de estos acuerdos, lo que habría generado posteriormente una serie de críticas en los espacios informativos de la televisora.
Los señalamientos y críticas difundidas en espacios informativos de la televisora forman parte de una estrategia para presionar al gobierno poblano, luego de que éste no aceptara proyectos y convenios que habrían representado 2 mil 350 millones de pesos.
Señalamientos sobre el origen y crecimiento del imperio empresarial
En medio de la polémica entre el gobierno de Puebla y TV Azteca, también han resurgido cuestionamientos sobre el origen y crecimiento del grupo empresarial encabezado por Ricardo Salinas Pliego, particularmente en torno a la adquisición de TV Azteca durante el proceso de privatización de medios en la década de 1990.
Diversos reportes señalan que el empresario obtuvo la televisora tras la privatización de Imevisión en 1993, en el contexto del gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Según esos señalamientos, la compra se realizó mediante un proceso de licitación que incluyó financiamiento y apoyos vinculados a personas cercanas al poder político de la época.
Entre los elementos mencionados en investigaciones periodísticas se encuentra un presunto préstamo cercano a 29 millones de dólares otorgado por Raúl Salinas de Gortari, hermano del expresidente, para facilitar la adquisición de la televisora. De acuerdo con dichos reportes, las transferencias habrían sido canalizadas a través de una empresa registrada en Panamá.
Además, analistas y periodistas han señalado que el crecimiento del conglomerado empresarial se benefició de diversas concesiones, contratos y políticas públicas durante distintos gobiernos federales. Entre los casos citados se encuentran proyectos energéticos vinculados con Grupo Dragón, contratos con la Comisión Federal de Electricidad y créditos otorgados por Bancomext.
Asimismo, reportes periodísticos han señalado que empresas del grupo han mantenido litigios fiscales con el Servicio de Administración Tributaria, relacionados con adeudos que se han disputado en tribunales durante varios años.
Estos antecedentes han sido retomados por actores políticos y organizaciones para cuestionar la relación histórica entre grandes corporaciones mediáticas, poder económico y decisiones gubernamentales en México, en medio del actual debate entre el gobierno poblano y la televisora.
