Una estatua gigante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría convertirse en uno de los elementos más llamativos de la Cumbre del G-20, programada para diciembre próximo, al ser colocada en el complejo Trump National Doral, sede del encuentro internacional.
La escultura, conocida como “Don Colossus”, representa a Trump de pie, con el puño levantado y traje formal. Está siendo elaborada en bronce con acabado dorado y tendría una altura aproximada de 4.5 metros, que superaría los 6 metros al colocarse sobre un pedestal, lo que la convertiría en una figura dominante en el acceso al recinto donde se reunirán los líderes de las principales economías del mundo.
El proyecto es financiado por promotores vinculados al mundo de las criptomonedas, quienes buscan posicionar una memecoin asociada a la imagen del mandatario. La obra corre a cargo del escultor estadounidense Alan Cottrill, conocido por realizar monumentos de personajes históricos y políticos.
No obstante, la instalación de la estatua aún no está garantizada. El artista ha señalado públicamente que existe una disputa económica con los patrocinadores del proyecto, por lo que la escultura permanece en su taller hasta que se cubran los pagos pendientes.
Ni la Casa Blanca ni la Organización Trump han confirmado una participación directa en el financiamiento o promoción de la estatua; sin embargo, el hecho de que la cumbre del G-20 se celebre en un resort propiedad del presidente ha generado controversia y debate, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
La Cumbre del G-20, prevista para mediados de diciembre, reunirá a jefes de Estado y de Gobierno para abordar temas clave como la economía global, comercio internacional, seguridad y cambio climático, en un contexto geopolítico marcado por tensiones y reacomodos internacionales.
La posible presencia de la estatua ha provocado reacciones encontradas, al ser vista por algunos como un símbolo de poder y por otros como una provocación política en un foro multilateral de alto nivel.
