Washington / Damasco.— Estados Unidos inició una operación militar de gran escala en Siria como respuesta a un atentado reciente contra personal estadounidense, que dejó víctimas mortales y encendió las alertas de seguridad en la región.
De acuerdo con autoridades norteamericanas, la ofensiva está dirigida contra objetivos vinculados a grupos extremistas, principalmente células del Estado Islámico, señaladas como responsables del ataque que cobró la vida de ciudadanos y militares estadounidenses. La operación incluye bombardeos aéreos y acciones coordinadas en distintas zonas del centro y oriente del territorio sirio.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que los ataques buscan debilitar la capacidad operativa de estos grupos, destruir infraestructura clave y evitar futuros atentados contra fuerzas estadounidenses y aliadas desplegadas en la región. Washington sostuvo que se trata de una respuesta directa y proporcional, y no del inicio de una nueva guerra.
Desde la Casa Blanca, funcionarios defendieron la ofensiva al señalar que Estados Unidos actuará con firmeza ante cualquier agresión, subrayando que la seguridad de su personal en el extranjero es una prioridad. También advirtieron que podrían realizarse nuevas acciones militares si persiste la amenaza.
Siria continúa siendo un foco de tensión internacional, con la presencia de fuerzas extranjeras y grupos armados activos pese a la derrota territorial del Estado Islámico en años recientes. Analistas advierten que esta nueva ofensiva podría incrementar la inestabilidad regional, aunque Washington insiste en que su objetivo es evitar el resurgimiento del extremismo violento.
Hasta el momento, no se ha informado sobre víctimas civiles ni sobre una reacción oficial del gobierno sirio tras el inicio de los ataques.
