Millones de personas en Europa fueron testigos de uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares de las últimas décadas: un eclipse solar total que cruzó parte del continente y convirtió el día en una oscuridad momentánea en diversas regiones de España, Islandia y Portugal.
El fenómeno ocurrió el 12 de agosto de 2026, cuando la Luna se interpuso completamente entre la Tierra y el Sol, bloqueando la luz solar y permitiendo observar la corona solar, el halo luminoso que rodea al Sol y que normalmente permanece oculto por su intenso brillo.
La trayectoria de la totalidad comenzó en el océano Ártico, atravesó Groenlandia, Islandia y el Atlántico Norte, antes de ingresar a la Península Ibérica, donde España se convirtió en el principal punto de observación del continente.
Las ciudades de A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia y Palma de Mallorca estuvieron entre los lugares donde la totalidad pudo observarse con claridad, justo antes del atardecer.
En el resto de Europa, incluyendo Francia, Reino Unido, Bélgica, Suiza, Italia y gran parte de Europa occidental, el eclipse fue parcial, aunque en varios países el Sol llegó a quedar cubierto en más de un 90%, generando una notable disminución de la luz natural.
El evento atrajo a miles de aficionados a la astronomía y turistas especializados, quienes se concentraron en playas, montañas y espacios abiertos para observar el fenómeno con gafas de protección certificadas.
Astrónomos destacaron que este fue el primer eclipse solar total visible desde la Europa continental desde 1999, y uno de los más importantes del siglo XXI para la región.
La duración máxima de la totalidad fue de 2 minutos y 18 segundos sobre el Atlántico, mientras que en España el eclipse total se prolongó entre aproximadamente un minuto y medio y casi dos minutos, dependiendo de la ubicación.
El fenómeno también tuvo un importante valor científico, ya que permitió realizar observaciones de la corona solar, la actividad magnética del Sol y cambios temporales en la atmósfera terrestre, mediante proyectos desarrollados por instituciones europeas y agencias espaciales.
Para muchos observadores, el eclipse representó una experiencia única e irrepetible, con un cielo oscurecido al atardecer y la aparición de la corona solar como uno de los espectáculos naturales más impresionantes registrados recientemente en Europa.
