El Congreso de la República aprobó la destitución del presidente interino José Jerí, quien llevaba apenas cuatro meses en el cargo, en un nuevo episodio de la prolongada crisis política que atraviesa Perú.
La moción de censura fue respaldada por 75 legisladores, mientras que 24 votaron en contra y tres se abstuvieron. Con esta decisión, Jerí queda removido del Ejecutivo, cargo que asumió el 10 de octubre de 2025 tras la salida de la entonces mandataria Dina Boluarte.
La destitución se produjo en medio de investigaciones y cuestionamientos por presuntos actos de corrupción y tráfico de influencias. Entre los señalamientos destacan reuniones no reportadas oficialmente con empresarios chinos vinculados a contratos estatales y a investigaciones por posibles irregularidades.
Aunque Jerí rechazó haber cometido delitos y aseguró que los encuentros tuvieron carácter cultural y protocolario, la mayoría parlamentaria consideró que existían elementos suficientes para declarar su “incapacidad moral” para continuar al frente del Ejecutivo.
Con la salida de Jerí y sin vicepresidente en funciones, el Congreso deberá designar a una nueva autoridad interina que conduzca el país hasta las elecciones generales programadas para el 12 de abril de 2026. El próximo gobierno deberá asumir el 28 de julio.
La destitución de Jerí se suma a una serie de cambios de liderazgo que han marcado la política peruana en los últimos años, caracterizados por enfrentamientos constantes entre el Legislativo y el Ejecutivo. Analistas advierten que este nuevo relevo podría profundizar la inestabilidad en un momento clave para la gobernabilidad y la recuperación institucional del país andino.
