Declaran culpable a líder religioso en Kenia por la muerte de 191 seguidores a quienes habría obligado a ayunar

Paul Mackenzie y otros 28 acusados fueron declarados culpables de asesinato por la muerte de 190 niños y un adulto en el bosque de Shakahola. El caso conmocionó a Kenia tras el hallazgo de cientos de cuerpos en 2023.

Un tribunal de Kenia declaró culpable al predicador Paul Mackenzie y a otros 28 acusados por el asesinato de 191 personas, entre ellas 190 niños, en un caso que ha sacudido al país africano por las prácticas extremas de ayuno promovidas dentro de una comunidad religiosa.

El fallo se emitió el 19 de octubre de 2026 en un tribunal de Mombasa, donde la jueza determinó que existían pruebas suficientes para declarar responsables a los 29 acusados por los homicidios incluidos en el proceso. La sentencia contra los condenados está prevista para el próximo 6 de noviembre, de acuerdo con reportes de medios internacionales como Reuters y Associated Press.

Mackenzie, fundador de la iglesia Good News International, fue señalado por la Fiscalía de promover entre sus seguidores la creencia de que dejar de comer les permitiría encontrarse con Jesucristo antes del fin del mundo. Las investigaciones sostienen que estas prácticas se extendieron entre los integrantes de la comunidad, incluidos menores de edad, en una zona aislada del bosque de Shakahola, en el condado costero de Kilifi.

Durante el proceso judicial, los fiscales presentaron testimonios y pruebas sobre las condiciones en las que vivían los seguidores. Según la acusación, algunas personas eran presionadas para continuar con el ayuno y se les impedía abandonar el lugar o buscar alimentos, mientras que quienes intentaban desobedecer enfrentaban amenazas y agresiones.

El caso salió a la luz en abril de 2023, cuando las autoridades comenzaron a investigar la desaparición de varias personas y encontraron tumbas poco profundas en el bosque. Las excavaciones posteriores permitieron recuperar más de 400 cuerpos, una cifra que convirtió a Shakahola en uno de los episodios más graves de muertes vinculadas con una organización religiosa en la historia reciente de Kenia.

Sin embargo, el veredicto anunciado en octubre corresponde específicamente a 191 cargos de asesinato: 190 víctimas menores de edad y un adulto. Otras muertes relacionadas con el lugar forman parte de investigaciones y procedimientos judiciales distintos.

Durante el juicio, Mackenzie negó las acusaciones y sostuvo que sus seguidores habían decidido ayunar voluntariamente. No obstante, el tribunal consideró acreditada la responsabilidad penal de los acusados por los homicidios incluidos en el proceso.

El predicador también enfrenta otros procedimientos judiciales relacionados con presuntos delitos de terrorismo, homicidio involuntario y abusos contra menores. La resolución de estos casos dependerá de sus respectivos procesos y de las pruebas presentadas ante las autoridades.

La condena ha vuelto a poner bajo escrutinio la supervisión de las organizaciones religiosas en Kenia y la capacidad de las instituciones para detectar posibles abusos dentro de comunidades cerradas. Mientras se espera la sentencia, el caso de Shakahola continúa siendo un símbolo de las consecuencias que pueden tener las prácticas coercitivas justificadas mediante creencias religiosas.