Cubanos recurren al carbón y paneles solares para enfrentar la crisis energética

Ante los prolongados apagones y la escasez de combustible que atraviesa la isla, miles de cubanos han comenzado a recurrir al carbón vegetal, braseros artesanales y paneles solares domésticos como alternativas para sobrellevar la crisis energética que afecta al país.

De acuerdo con reportes de medios internacionales como Animal Político, Clarín y The Japan Times, los cortes de electricidad se han extendido durante varias horas al día en distintas provincias, alcanzando en algunos casos más de 10 horas continuas sin servicio. La situación ha obligado a las familias a buscar soluciones inmediatas para cocinar alimentos, iluminar sus viviendas y mantener en funcionamiento aparatos básicos.

En barrios de La Habana y otras ciudades, el uso de carbón ha resurgido como una práctica cotidiana. Aunque representa un gasto significativo en relación con los ingresos promedio, se ha convertido en una de las pocas opciones disponibles cuando falta la electricidad o el gas. En paralelo, quienes cuentan con mayores recursos han instalado pequeños sistemas de paneles solares, capaces de alimentar focos, ventiladores o cargar teléfonos móviles durante el día.

Transporte y servicios afectados

La crisis no se limita a los hogares. La falta de combustible ha reducido la frecuencia del transporte público, mientras que algunos centros educativos y oficinas han ajustado horarios o suspendido actividades ante la inestabilidad del suministro eléctrico.

Hospitales y servicios esenciales operan con plantas de emergencia, priorizando áreas críticas. Sin embargo, la población enfrenta afectaciones directas en la conservación de alimentos, el acceso al agua potable y la actividad económica diaria.

Infraestructura envejecida y déficit energético

Especialistas citados por la prensa internacional señalan que la crisis responde a una combinación de factores: infraestructura termoeléctrica obsoleta, fallas recurrentes en plantas generadoras y dificultades para importar combustibles. En horas pico, el déficit de generación ha superado la mitad de la demanda nacional, lo que obliga a aplicar apagones programados en amplias zonas del país.

El gobierno cubano ha impulsado proyectos de energía renovable como parte de una estrategia para reducir la dependencia del petróleo importado. No obstante, analistas advierten que la transición energética requiere inversiones significativas y tiempo para consolidarse.

Adaptación en medio de la incertidumbre

Mientras tanto, la población continúa adaptándose a una rutina marcada por la intermitencia eléctrica. Cocinar con carbón, planificar actividades según los horarios de apagón y aprovechar al máximo la luz solar se han convertido en prácticas comunes en la vida diaria de muchos cubanos.

La crisis energética se suma a otros desafíos económicos que enfrenta la isla, configurando un escenario complejo en el que las soluciones inmediatas conviven con proyectos de transformación a largo plazo.