Paso 1: Prepara la piel
Sabemos que el labial no está diseñado para ir en la delgada piel de los ojos, pero podemos salir de apuros si hacemos un buen trabajo de skincare: Aplica un suero hidratante, una crema especial para humectar el contorno de ojos y un prebase si es que quieres refinar la textura de esta zona.
¿Tienes rosácea en la piel? No te sugerimos hacer este truquito, pues hará más evidente tu condición de piel enrojecida.
Paso 2: Elige un lipstick rojo
Para este truco necesitas el clásico labial rojo de barra cremosa y satinada, olvídate de los líquidos o de los mate porque solo marcarán los pliegues. Ya que lo elegiste, tómalo con una brocha plana, aplícalo en todo el contorno de ojos y difumínalo con una esponja.
Paso 3: Cubre con el resto de productos
Encima del lipstick rojo coloca tu corrector habitual, desvanécelo con suaves toques (sin barrer para no te lleves el labial), y procede a unificar todo el tono del rostro con tu base de maquillaje favorita. Sella con una delgada capa de polvo y evita el baking para que no se marquen las arruguitas de las ojeras con tanto producto.
Paso 4: Afina los detalles
Aplica máscara de pestañas, un delineador negro en la línea superior y un delineador beige en la línea del agua, con el fin de que el labial rojo no provoque un efecto de ojos irritados. Por último, rocía un setting spray, ¡y estás lista!
