Estudiar va más allá de acumular conocimientos y habilidades que nos servirán en la vida profesional. La función de una escuela es desarrollar las habilidades cognitivas de sus alumnos.
Sin embargo, estamos acostumbrados a una forma de pensamiento lógico y lineal que muchas veces inhibe la creatividad, aunque esta cualidad sea fundamental para solucionar problemas y hasta para elegir carrera.
Por ello, autores como Edward de Bono y Robert Sternberg, promueven el pensamiento divergente para conseguir el máximo desarrollo escolar.
Beneficios:
De acuerdo con un artículo de Manuel Zaragoza en el Heraldo de Aragón, los beneficios de desarrollar este tipo de pensamiento van desde una mejor adaptación y solución a los problemas, hasta el desarrollo de una carrera profesional plena.
Y es que el pensamiento divergente no es sólo arrojar cuantas ideas se nos ocurran, sino buscar todos los ángulos posibles ante una situación, lo que ayuda a adaptarse a tomar decisiones a consciencia.
Para promover el pensamiento divergente es bueno incluir a los niños en la solución de problemas, dejar que lo analicen y expliquen cómo lo realizarían.
