Un niño de 13 años, conocido como Tony, que disparó a un conserje en su escuela y a policías cuando intentaban desarmarlo, es descrito por sus compañeros como tranquilo e introvertido, pero con calificaciones bajas.
Después del incidente, sus padres y abogados asistieron a la fiscalía pero rechazaron hacer cualquier declaración.
Existe un debate en curso sobre si Tony debería regresar a la escuela, ya que sus compañeros y sus padres temen por su seguridad.
Algunos argumentan que el niño demostró no poder manejar la presión y la ira, poniendo en riesgo a otros estudiantes.
Las autoridades educativas aún no han decidido qué ocurrirá con el menor.
