Lo primero que tienes que hacer es cerrar los ojos y relajar los músculos de la cara, desde la frente hasta la mandíbula (nada de apretar los dientes). Después, conscientemente, debes empezar a relajar todo el cuerpo, empezando por los hombros, la espalda, los brazos, las manos, hasta llegar a tus piernas. Una vez relajado, debes emplear 10 segundos en respirar lento y profundamente, intentando aclarar tu mente y no pensar en nada. Una vez que estés relajado y calmado, debes hacer estas tres cosas:
- Imagínate recostado en una canoa, en un lago tranquilo, con un cielo azul (en serio).
- Imagínate que estas cómodamente acostado en una hamaca de color negro en una habitación completamente negra y oscura.
- Finalmente, repite “no pienses, no pienses” durante 10 segundos.
La técnica fue mencionada por primera vez en el libro ‘Relax and Win: Championship Performance’ (1981), de Lloyd Bud Winter, quien reportó que tenía un porcentaje de éxito de hasta un 96%. Aunque quienes lo han intentado reportaron que vas a empezar notar cambios en tus patrones de sueño, y que te va a costar menos quedarte dormido casi desde el primer momento, es necesario darle por lo menos un mes para que funcione correctamente y acabar con el insomnio.
