El empresario Elon Musk, desde su compañía Neuralink, comenzará a implantar chips cerebrales en humanos en 2022.
Así, esta empresa especializada en lo que se denomina neurotecnología, que trabaja en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora (Brain-Machine Interfaces o BMI) usará microchips para tratar enfermedades de trastornos neurológicos o lesiones de la médula espinal.
Si bien, estas tecnologías pueden ayudar a tratar enfermedades como el Parkinson o la depresión, en el Senado se habló de la posibilidad de atentar contra, por ejemplo, el libre pensamiento de las personas. Son nuevos derechos, o neuroderechos.
Asimismo, Bek explicó que con los neuroderechos se plantea otra problemática: la inequidad.
“Las personas que tengan acceso a esas tecnologías van a poder utilizarlas y las otras no. Eso también es un problema cuando se habla de facultades cerebrales en el ámbito educativo”.
