Un abuelito decidió construir en su casa una piscina para que todos los niños de su vecindario acudan, esto luego de que su esposa falleciera.
Keith Davison perdió a su acompañante de vida, Evy, por culpa del cáncer; después de un triste luto, comenzó a beber.
Sin embargo, se le ocurrió la idea de construir una alberca en donde niños y niñas pudieran disfrutar y llenar de alegría su vida.
El abue no tuvo nietos, sólo tres hijos, pero ellos no tienen hijos, por lo que también agradecen que su padre ahora conviva con los vecinos.
El caso del viejito Keith Davison se dio a conocer en 2017, sin embargo, se retomó en redes sociales como ejemplo de la importancia de compartir.
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