Un obrero fue detenido como el principal sospechoso del asesinato de uno de sus amigos, luego de que se presentara a una comisaría para informar que había enterrado el cuerpo cerca de su casa.
Los hechos ocurrieron en el distrito de Cerro Colorado, en Arequipa, Perú, donde el hombre identificado como Lucio Riveros Quispe acudió ante la Policía local para confesar.
El hombre dijo que había estado con el occiso y otro sujeto durante la tarde del martes, habían tomado bebidas alcohólicas hasta después de las 22:00 horas, cuando la víctima decidió irse a su casa.
“Me desperté a las 7 de la mañana, fui a regar mis plantas y lo vi muerto. Por miedo lo enterré, después hablé con un sobrino que me dijo que fuera a la Policía para que no tenga problemas”, contó.
Riveros Quispe afirmó que el ahora fallecido habría caído en un profundo silo y por temor a ser inculpado, lo enterró.
Al principio los agentes no creyeron en las palabras del hombre, porque presentaba evidentes síntomas de ebriedad, pero al escuchar lo detallada que era su narración, acudieron a la casa del sujeto. Al llegar al domicilio, confirmaron la historia.
El cadáver se encontraba sepultado a unos cinco metros de la vivienda, pero los detectives hallaron serias inconsistencias con lo contado por el obrero.
En su habitación, Lucio Riveros Quispe tenía un palo cubierto de sangre, además el cadáver estaba arrodillado en el silo, y presentaba dos golpes en la cabeza.
Fue entonces que los agentes detuvieron a Lucio Riveros Quispe como el principal sospechoso del delito de presunto homicidio.
Sin embargo, la víctima no ha sido identificada, ya que el obrero aseguró que no recordaba su nombre.
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