Las “descasadas” ya tienen competencia… y dura

Nayeli Salvatori Bojalil y Elvia Graciela Palomares debieron encomendarse al santo más milagroso de la corte celestial.

Sus plegarias para salir del foco de atención mediático por sus ofensas a personas de la tercera edad surtieron efecto.

Ana Elizabeth García Vilchis, la tristemente célebre autora de la repugnante sección “Quién es quién en las mentiras de la semana”, en tiempos de López Obrador, les arrebató el primer sitio.

Y no fue precisamente por alguna gran propuesta en favor de las mujeres, cuya causa dice defender, sino porque algún desquehacerado se puso a revivir las publicaciones más discriminatorias de su finísimo lenguaje.

Aquí van algunas joyitas:

“¡Tápate eso, estás fea y gorda!”

“Esa vieja está cada vez peor de gorda, cachetona y hater.”

“Yo digo que debería meterse a un curso para superar sus muletillas, pinche vieja gorda, creída y culera”.

De inmediato intentó justificar su comportamiento, algo que, por supuesto, nadie creyó: “Las personas tenemos la hermosa oportunidad de cambiar, de evolucionar y de ver al mundo distinto, de deconstruirse y de intentar construir un mundo mejor”. (Se pueden reír).

Ya sin el peso político que llegó a tener con López Obrador, esta exfuncionaria demuestra cómo buena parte de las nuevas generaciones de la 4T sigue confeccionada con el mismo hilo: soberbia y arrogancia.

A ver quién sigue la próxima semana. Ahí les contaré.

Volkswagen, con momentos difíciles

El rumor sobre un despido masivo de ingenieros en Volkswagen terminó por enrarecer una negociación salarial que ya venía complicada.

La rápida respuesta del sindicato a esta versión contuvo el malestar de los trabajadores, pero metió todavía más ruido a la negociación en la Ciudad de México.

Me cuentan que, por la noche, Hugo Tlalpan se levantó de la mesa junto con su equipo negociador y tomó camino hacia Puebla para colocar las banderas rojinegras.

Dentro de sus facultades, Marath Baruch Bolaños López, secretario federal del Trabajo, intervino con un par de llamadas durante la madrugada para evitar la huelga y convocar a que las partes se sentaran a una nueva negociación por tres días más.

La postura del sindicato, sin embargo, es contundente: si el miércoles no hay acuerdo, ya no habrá consulta a la base. La huelga será inmediata.