Una serie de tornados y fuertes tormentas azotó la provincia de Hubei, en el centro de China, dejando un saldo de al menos 11 personas fallecidas, más de 330 lesionadas y un desaparecido, además de miles de viviendas dañadas y severas afectaciones a la infraestructura. Las autoridades mantienen las labores de rescate y evaluación de daños mientras el país enfrenta una nueva ola de fenómenos meteorológicos extremos.
El fenómeno más destructivo fue un tornado de categoría EF2 que impactó la ciudad de Huanggang, donde los vientos provocaron el colapso de inmuebles, destrozaron parques industriales y levantaron vehículos de carga. De acuerdo con reportes oficiales, más de 20 viviendas se derrumbaron y alrededor de 4 mil 800 sufrieron daños de distinta magnitud.
Las autoridades informaron que cerca de 14 mil 600 personas resultaron afectadas por las tormentas eléctricas y los fuertes vientos que golpearon la región durante la noche. Equipos de emergencia trabajan en la búsqueda de personas desaparecidas, la atención de los heridos y el restablecimiento de servicios básicos.
Además del desastre en Hubei, el sur de China enfrenta intensas lluvias asociadas a los remanentes de la tormenta tropical Maysak, que han provocado inundaciones en la región de Guangxi, obligando a evacuar a decenas de miles de habitantes y manteniendo en alerta a las autoridades por el riesgo de nuevos deslaves y crecidas de ríos.
Ante la magnitud de los daños, el gobierno chino anunció recursos extraordinarios para apoyar las labores de recuperación y reconstrucción en las zonas afectadas. Meteorólogos advirtieron que las condiciones atmosféricas, favorecidas por sistemas tropicales y el cambio en los patrones climáticos, podrían propiciar nuevos episodios de tiempo severo en distintas regiones del país durante las próximas semanas.
