Canada concreta histórico acuerdo para exportar gas natural a Europa

El gobierno de Canada confirmó la firma de su primer acuerdo de exportación de gas natural licuado hacia Europa, en un movimiento considerado histórico dentro de la estrategia energética canadiense y europea.

El convenio fue alcanzado con la empresa alemana SEFE, que comprará un millón de toneladas anuales de gas natural licuado durante un periodo de hasta 20 años.

El suministro se realizará a través del proyecto Ksi Lisims LNG, una futura terminal ubicada en la provincia canadiense de Columbia Británica, en la costa del Pacífico.

Con este acuerdo, Alemania se convertirá en el primer país europeo en importar gas natural licuado proveniente de Canadá, en medio de los esfuerzos del continente por reducir su dependencia energética de Rusia tras la guerra en Ucrania.

Las entregas del combustible están previstas para iniciar a comienzos de la próxima década, una vez que el megaproyecto energético entre oficialmente en operación.

Autoridades canadienses señalaron que el acuerdo representa un paso estratégico para diversificar sus exportaciones energéticas y fortalecer la presencia del país dentro del mercado global de gas natural.

El proyecto Ksi Lisims LNG es impulsado por la nación indígena Nisga’a junto con empresas privadas del sector energético y contempla una capacidad de producción de hasta 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado.

Además del impacto internacional, el gobierno canadiense estima que el desarrollo generará miles de empleos e inversiones multimillonarias en infraestructura y energía.

El primer ministro Mark Carney ha impulsado una estrategia para consolidar a Canadá como una potencia energética mundial y ampliar los vínculos comerciales con Europa y Asia.

Aunque todavía faltan algunos procesos regulatorios y la decisión final de inversión para el proyecto, el anuncio ya es visto como uno de los acuerdos energéticos más importantes para Canadá en los últimos años.

El pacto también refleja el interés europeo por garantizar nuevas fuentes de suministro energético en medio de la reconfiguración del mercado internacional del gas y las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Rusia y Ucrania.