El gobierno de Estados Unidos incrementó en los últimos meses los vuelos de inteligencia militar frente a las costas de Cuba, en medio de un nuevo escenario de tensión política entre Washington y La Habana.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, desde el pasado 4 de febrero se habrían realizado al menos 25 misiones de vigilancia aérea en las cercanías de la isla, particularmente frente a La Habana y Santiago de Cuba. Entre las aeronaves utilizadas destacan aviones de reconocimiento electrónico RC-135V Rivet Joint, patrullas marítimas P-8A Poseidon y drones MQ-4C Triton, especializados en recopilación de inteligencia y monitoreo marítimo.
Algunos de estos vuelos se habrían efectuado a menos de 64 kilómetros de territorio cubano, lo que ha generado atención tanto en medios estadounidenses como latinoamericanos.
El aumento de operaciones coincide con un endurecimiento del discurso de Washington hacia Cuba y nuevas medidas de presión económica impulsadas por la administración del presidente Donald Trump. Analistas consideran que estos movimientos podrían responder a tareas de vigilancia estratégica en el Caribe y monitoreo de actividades militares y marítimas en la región.
Hasta el momento, ninguna autoridad estadounidense ha confirmado que exista una amenaza militar inmediata o preparativos de intervención directa contra la isla. Especialistas señalan que este tipo de operaciones también forman parte de misiones rutinarias de inteligencia en zonas consideradas sensibles para la seguridad nacional de Estados Unidos.
