El periodismo deportivo mexicano está de luto. Eduardo Lamazón, una de las voces más reconocidas y respetadas del boxeo en el país, falleció a los 70 años, dejando un profundo vacío entre aficionados y colegas.
Conocido por su inconfundible estilo y frases que se quedaron en la memoria colectiva —como el popular “¡Lama, lama, lamita!”—, Lamazón construyó una trayectoria de décadas narrando y analizando peleas, convirtiéndose en referente obligado para entender este deporte en México.
Su carrera estuvo estrechamente ligada a la cobertura de grandes figuras del pugilismo nacional e internacional, así como a su participación en televisión, donde su capacidad de análisis y su tono apasionado lo distinguieron de otros comentaristas.
A lo largo de los años, Eduardo Lamazón se ganó el respeto del gremio por su conocimiento técnico del boxeo y su forma directa de comunicar, lo que le permitió conectar tanto con expertos como con nuevas generaciones de aficionados.
Tras darse a conocer la noticia de su fallecimiento, distintas voces del ámbito deportivo han expresado su pesar, destacando su legado y su contribución a la difusión del boxeo en México.
Con su partida, se apaga una de las voces más icónicas del ring, pero su estilo y sus narraciones quedarán como parte de la historia del deporte en el país.
