El gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión del procesamiento y emisión de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, como parte del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con el Departamento de Estado, la medida entrará en vigor en los próximos días y se mantendrá de manera indefinida mientras se realiza una revisión interna de los criterios de admisión, particularmente aquellos relacionados con la posibilidad de que los solicitantes dependan de asistencia pública una vez que ingresen al país.
La suspensión afecta principalmente a las visas de residencia permanente, incluidas las solicitudes por reunificación familiar y otros programas migratorios, aunque por el momento no se contempla de forma general a las visas temporales, como las de turismo, estudios o negocios, salvo disposiciones específicas en cada consulado.
Aunque el gobierno estadounidense no ha publicado una lista oficial completa, reportes de medios internacionales indican que entre los países afectados hay naciones de África, Asia, Medio Oriente, Europa y América Latina, entre ellas Brasil, Rusia, Irán, Nigeria, Afganistán y Somalia, entre otros.
La decisión ha generado incertidumbre entre miles de solicitantes, cuyas gestiones quedarán congeladas sin una fecha clara de reanudación, así como preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes, que advierten posibles impactos humanitarios y familiares.
Desde la Casa Blanca, la administración defendió la suspensión al señalar que busca reforzar la seguridad y proteger los recursos públicos, mientras que críticos consideran que la medida podría tensar las relaciones diplomáticas con los países afectados y profundizar el debate migratorio tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
