El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido en el Reino Unido con todos los honores de una visita de Estado, en un evento cargado de simbolismo diplomático, acuerdos económicos de gran magnitud y también protestas ciudadanas.
Trump y la primera dama, Melania Trump, arribaron al Windsor Castle, donde fueron recibidos por el Rey Carlos III y el primer ministro británico, Keir Starmer.
La jornada incluyó un desfile militar, caravana real, homenaje a la Reina Isabel II en la Capilla de San Jorge y un banquete de Estado en St. George’s Hall, donde tanto el monarca como el presidente destacaron la “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido.
El punto más relevante de la visita fue la firma del “Tech Prosperity Deal”, un acuerdo de cooperación tecnológica que contempla inversiones en inteligencia artificial, computación cuántica y energía nuclear civil.
- El pacto supone £31.000 millones (42.000 millones de dólares) en inversiones de empresas estadounidenses en territorio británico.
- El gobierno británico anunció que, en total, la visita generará £150.000 millones en compromisos de inversión, la cifra más alta registrada en una visita de Estado, con la creación de más de 7.600 empleos.
Aunque el protocolo fue impecable, la visita estuvo marcada por las protestas en Londres y otras ciudades, donde miles de manifestantes rechazaron las políticas y el estilo político de Trump.
Además, una acción de protesta en Windsor, donde se proyectaron imágenes polémicas sobre el castillo, terminó con varios detenidos.
El Reino Unido apuesta a que este despliegue histórico fortalezca la relación transatlántica y consolide su posición como socio estratégico en tecnología y defensa. Sin embargo, la baja popularidad de Trump en la opinión pública británica plantea dudas sobre el verdadero alcance político de esta visita.
