La caída de Concord, el juego como servicio retirado después de solo dos semanas en línea y cuyo estudio, Firewalk Studios, fue cerrado, ha llevado a Sony y a su división PlayStation Studios a revisar cuidadosamente su estrategia. El CEO Hermen Hulst, lejos de adoptar una postura totalmente conservadora, defiende un modelo en el que el control y la experimentación coexistan, siempre con la premisa de aprender tanto de los errores propios como ajenos.
El futuro de los títulos exclusivos de la marca, especialmente los ambiciosos proyectos de juegos como servicio, dependerá de pruebas más rigurosas y decisiones más ágiles para evitar nuevas pérdidas financieras significativas.
El caso de Concord fue especialmente notable, no solo por su breve paso por el mercado, sino también por la contundencia de las medidas adoptadas por Sony luego del fracaso. Según declaraciones de Hermen Hulst, el grupo ha implementado sistemas de prueba mucho más rigurosos y frecuentes. El objetivo es que cualquier juego que progrese hacia la fase comercial haya superado evaluaciones técnicas y creativas más exigentes, lo que debería limitar el margen de error y el costo de eventuales fracasos.
