Moscú ha respondido este miércoles (27 de noviembre de 2024) a la decisión de Berlín de cerrar la corresponsalía del Primer Canal de la televisión rusa en Alemania con la expulsión de dos periodistas del canal de televisión pública alemana ARD. Según confirmó la filial regional WDR, los dos empleados afectados, un corresponsal y un técnico, deberán abandonar Rusia antes del 16 de diciembre y devolver su acreditación.
Moscú Reacciona con Amenazas y Condiciones para Nuevas Acreditaciones
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, explicó que la medida se toma bajo el principio de reciprocidad, indicando que la posibilidad de otorgar acreditaciones a nuevos periodistas de ARD solo se considerará después de la reapertura de la corresponsalía del Primer Canal en Berlín. Esta decisión se produce en medio de un creciente conflicto entre los medios rusos y las autoridades europeas, luego de que Zajárova advirtiera previamente a los corresponsales occidentales sobre las consecuencias de las restricciones a los medios rusos en la Unión Europea.
El conflicto comenzó cuando el Primer Canal de Rusia, que opera su corresponsalía en Alemania, fue obligado a cerrar en respuesta a la detención en Rusia de Nikolái Gaidiuk, un ciudadano alemán de origen ucraniano acusado de realizar un atentado terrorista. Según el periodista Iván Blágov, quien forma parte del equipo del Primer Canal, recibió la notificación de cierre el martes después de que se emitiera un reportaje sobre este caso.
La respuesta de Rusia también incluyó una denuncia por parte del viceministro de Exteriores, Alexandr Glushko, quien calificó el cierre de la corresponsalía del Primer Canal de una “violación flagrante” de los principios fundamentales de la comunicación internacional. Glushko acusó a las autoridades alemanas de dar un “nuevo paso hostil” y reiteró el compromiso de Moscú de continuar luchando por los derechos de los periodistas rusos.
Con este intercambio de medidas, las tensiones entre Rusia y Alemania por la libertad de prensa y el acceso a la información continúan escalando, dejando en evidencia un conflicto más amplio sobre el control de los medios en tiempos de alta polarización política.
