El exabogado y otrora mano derecha de Donald Trump, Michael Cohen, confirmó este lunes durante el juicio penal que el expresidente enfrenta en Nueva York que este estaba preocupado porque salieran a la luz historias de su vida personal que perjudicaran a su carrera a la Casa Blanca de 2016.

“Prepárate, porque cuando esto (su candidatura a la presidencia) se anuncie, van a salir muchas mujeres denunciando casos”, dijo Trump a Cohen, según el testimonio aportado por este último, quien este lunes ha sido citado por la Fiscalía.

A la pregunta de si a Trump le inquietaban esas historias, respondió con un “Sí” rotundo.

El político republicano se está enfrentando a un juicio penal en Nueva York -el primero de este tipo a un expresidente estadounidense- acusado de supuesta falsificación de documentos contables para comprar el silencio de la actriz porno Stormy Daniels y proteger así su campaña electoral de 2016.

En este sentido, Cohen se reconoce como la persona encargada de adelantar un pago de 130.000 dólares a Daniels para ocultar su supuesta historia extramarital con Trump, que luego se le reembolsaría con el concepto falso de ‘gastos legales’ de la Organización Trump, en lo que constituye el núcleo del delito juzgado en Nueva York.

Cohen, de aliado a enemigo de Trump

Ataviado con traje oscuro y corbata rosa clara, el exabogado se mostró muy calmado durante la primera hora de su declaración mientras Trump evitaba cualquier contacto visual con él e incluso llegó a cerrar los ojos varios segundos.

Cohen también narró cómo fraguó su relación con Trump a principios de la década de los 2000 hasta formar parte de su círculo cercano realizando importantes transacciones o recurriendo facturas que él consideraba “injustas”.

“Me sentía como si estuviera en la cima del mundo cuando (Trump) decía que yo era fantástico o genial”, dijo Cohen.

Trump realizaba todas las peticiones, según Cohen, en persona porque el otrora jefe del Ejecutivo estadounidense “nunca” tuvo una dirección de correo electrónico personal.

“Parte” del trabajo que este le encomendaba era, de acuerdo a su relato, también intermediar e incluso “amedrentar” a quienes firmaban artículos con algún tipo de crítica al expresidente.

“Si había un artículo que le molestaba, yo también me encargaba de hablar (con los periodistas)”, detalló sobre su trabajo, que resumió en eminentemente “hacer feliz” al presumible candidato republicano en las elecciones presidenciales de noviembre.

Convertido en uno de los principales enemigos de Trump en la actualidad, Cohen ya había declarado en contra de su exjefe durante el juicio civil por fraude celebrado en Nueva York donde le responsabilizó de inflar de manera ficticia sus activos para obtener mejores condiciones de crédito. Ese proceso resultó en una multa de 364 millones de dólares que el magnate está recurriendo.