Sentido Común

Por Luis Gabriel Velázquez

Sólo se tardaron seis años en dictarle sentencia al agresor de Esmeralda Millán.

Le desfiguró la cara con ácido, y también acabó con muchos de sus proyectos personales:

Pero en estos casos queda claro que Esmeralda, luchó contra dos enemigos., Fidel “N” y el Poder Judicial.

Además de la vergüenza pública, del dolor físico y el moral, también Esmeralda tuvo que rogar para que se le hiciera justicia.

Es reprobable que el agresor en algún momento, tuvo más garantías que la víctima, cuando se analizaba darle una pena menor, porque no había antecedentes en la ley mexicana.

Por fin después de 16 audiencias llegó la sentencia que, con voluntad, pudo haber durado mucho menos para no revictimizar a Esmeralda.

Esta es una justicia a medias porque hay que recordar que el día de su agresión, el responsable estaba acompañado de tres hombres a los cuales no se les tocó ni un pelo.

Esmeralda dijo a medios de comunicación que espera poder rehacer su vida en algún momento.

“No me va a regresar la Esme que fui, la seguridad que tenía, pero puede haber un cambio en la sociedad”.

Por lo pronto se dijo satisfecha de que su caso haya originado la segunda sentencia condenatoria en México y América Latina por este tipo de violencia. En el 80% de los ataques con ácido, las víctimas son mujeres.