El presidente Vladimir Putin prometió defender su país frente a la rebelión armada declarada por el propietario del contratista militar privado Grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin. El motín es la mayor amenaza a su liderazgo en más de dos décadas en el poder.

El ejército privado de Prigozhin parece controlar el cuartel general militar en Rostov del Don, una ciudad a más de mil kilómetros de Moscú. Tras la rebelión en Rusia, el presidente de Ucrania dijo que Moscú sufre una “debilidad a gran escala”.

Durante su discurso, Putin calificó el alzamiento de Prigozhin de “traición a la patria”. “Todos los que prepararon la rebelión sufrirán un castigo inevitable”, manifestó el mandatario. “Las fuerzas armadas y otras agencias gubernamentales han recibido las órdenes necesarias”.