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Una empresa israelí creó una prueba que detecta el coronavirus en 30 segundos gracias a los olores, con el objetivo de realizar pruebas a gran escala y permitir “un retorno a la normalidad”, en momentos en que Israel sufre una segunda oleada de contagios. Se trata de determinar la presencia del nuevo coronavirus, no la de anticuerpos.

La sociedad NanoScent, una empresa emergente (start-up) especializada en el análisis de olores gracias a algoritmos y basada en Misgav (norte de Israel), puso a punto una prueba que hace pensar en los test de alcoholemia, con la diferencia de que hay que expirar por la nariz –y no por la boca– a un tubo ubicado en una de las fosas nasales.

El tubo es conectado luego a un pequeño aparato -a su vez conectado con un teléfono móvil- que zumba ligeramente al aspirar el aire.

En escasos segundos, el resultado aparece en el teléfono: “COVID-19 negativo”, indicó durante una visita de un periodista de la AFP a uno de los laboratorios de NanoScent.