La extensión de los pagos pendientes de Pemex con los proveedores es un desarrollo preocupante dadas las dificultades que ya enfrenta la compañía petrolera fuertemente endeudada, asegura Wilbur Matthews, fundador de Vaquero Global Investment LP, que cotiza bonos de Pemex.

“Si Pemex se niega a darle un número de factura, no se convierte en pagadero a Pemex y no se convierte en una cuenta por cobrar a la empresa, por lo que es como contabilizar el limbo”, dijo Matthews en una entrevista telefónica. “Pero la realidad es que Pemex les debe este dinero. Eso significa es que Pemex tiene una enorme carga de deuda adicional”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha colocado a Pemex en el centro de sus objetivos para hacer que el país sea autosuficiente en energía y revivir la producción nacional. Sin embargo, la compañía sufrió una pérdida récord de US$23 millones en el primer trimestre del año, a medida que la pandemia de coronavirus junto con 15 años de disminución de la producción de petróleo se hicieron sentir.

Los bonos de la compañía fueron rebajados por Moody’s en abril, y este año se vio obligada a recortar al menos US$1.800 millones de su presupuesto de exploración y producción.